Reite!

Proba con reírte. Aunque no lo sientas, ejecuta el movimiento en tu cara. Míralo en el espejo. En cada momento que puedas controla cual es tu expresión, tal vez te sorprendas y descubras que es mayormente negativa. Si es así empezá a practicarlo, cuanto sientas una expresión neutral o negativa volvé a sonreír. La sonrisa en nuestra cara no solo positiviza a los que están con nosotros, sino también a nosotros mismos.